Cómo elegir bases de maquillaje profesional para pieles con imperfecciones

Cómo elegir bases de maquillaje profesional para pieles con imperfecciones

Fue durante las fiestas de diciembre, en una cena de gala aquí en Querétaro, cuando me cayó el veinte. Estaba bajo esas luces blancas intensas del salón, me vi al espejo del baño y sentí que se me caía la cara: mi base se había 'cuarteado' horrible sobre un brote de acné que intenté tapar con tres capas de producto. En lugar de ocultar la imperfección, la base la estaba señalando con un reflector.

Como asistente de marketing en una firma de logística, mi imagen es mi carta de presentación, y la neta, ya me dolía el codo de pagarle a una maquilladora cada que tenía un evento. Entre cenas de clientes y bodas familiares, se me iba una lanita que bien podría ser una mensualidad del coche. Por eso decidí aplicar la misma lógica que uso en el súper: comparar costo-beneficio. Me metí a investigar en Hotmart y me di cuenta de que un buen curso de automaquillaje cuesta lo que dos o tres sesiones con una profesional, y el conocimiento se me queda a mí para siempre.

El mito de la alta cobertura en pieles con textura

Lo primero que aprendí, y que me voló la cabeza porque siempre pensé lo contrario, es que si tienes imperfecciones, debes huir de las bases de altísima cobertura que parecen pintura vinílica. Es el error de principiante más común. Al intentar tapar un granito o una cicatriz con mucho pigmento, lo único que haces es resaltar el relieve. Es como querer arreglar una pared con baches poniéndole una capa gruesa de pintura brillante: el bache se sigue viendo, pero ahora además brilla.

En el curso avanzado que tomé hace un par de semanas, la instructora explicó que el secreto no es 'más cantidad', sino la saturación del pigmento y la técnica. Aprendí que la porosidad de las imperfecciones absorbe el pigmento de forma desigual si no hay una barrera correcta. Por eso, a veces el maquillaje se ve como 'parchado' después de un par de horas. La clave está en elegir bases que tengan una buena carga de color pero una textura ligera, algo que solo sueles encontrar en el grado profesional.

Química básica para no tirar tu dinero

No soy esteticista ni tengo una carrera en esto, pero mis cursos me enseñaron a leer etiquetas como si fueran los precios del pasillo de lácteos. Por ejemplo, entendí por qué mi base se ponía naranja a mitad de la tarde. Resulta que el pH promedio de la piel humana es de 5.5, y cuando los aceites naturales de tu cara reaccionan con los pigmentos de la base, ocurre la oxidación. Si tu piel es muy ácida o muy grasa, esa base preciosa que te pusiste en la mañana terminará siendo dos tonos más oscura para el almuerzo.

Otro descubrimiento técnico fue la diferencia entre bases con base de silicona y base de agua. Si usas un primer de agua con una base de silicona, se van a repeler y el maquillaje se te va a 'deslizar' de la cara antes de que llegues al evento. Para las que tenemos imperfecciones, las bases no comedogénicas son ley; están formuladas para no obstruir los poros, algo vital si no quieres amanecer con tres granitos nuevos después de una reunión de negocios o evento corporativo importante.

La técnica del punteado y el acabado profesional

A mediados de marzo, empecé a practicar la técnica de punteado (o stippling) que vi en uno de los módulos. En lugar de arrastrar la brocha —que lo único que hace es levantar las pielecitas secas de los granitos en curación—, das toquecitos suaves. Recuerdo una tarde calurosa de mayo probando esto; sentí el frío del aplicador metálico sobre un brote inflamado y, en lugar de cubrirlo con una plasta, usé una base de acabado matte.

El acabado matte profesional suele contener polvos absorbentes como el caolín o la sílice. Estos ingredientes son geniales porque controlan el brillo sin necesidad de saturar la piel de producto. Sin embargo, hay que tener cuidado. Si te pasas, terminas con esa sensación de 'máscara' pesada al final de un día largo, cuando sientes que el producto se te mete hasta en los pensamientos y se acumula en esas líneas de expresión cerca de la nariz que ni sabías que tenías.

SPF y caducidad: detalles que ignoramos

A veces compramos maquillaje profesional y lo guardamos 'para las ocasiones especiales' como si fuera un vino de guarda. ¡Error! En el envase siempre verás el símbolo PAO (Period After Opening). Para las bases líquidas, el estándar de la industria es de 12M (doce meses). Usar una base profesional de hace dos años es garantía de irritación, especialmente en pieles con imperfecciones que ya de por sí están sensibles.

También está el tema del protector solar. Muchos cosméticos traen un SPF 30, que es el nivel recomendado por dermatólogos para uso diario. Es súper práctico para las mañanas de oficina, pero ojo: si tu evento es de noche y habrá mucha fotografía con flash, algunas bases con SPF alto pueden causar el efecto 'flashback', dejándote la cara blanca como un fantasma en las fotos de la boda. Eso lo aprendí por las malas en una boda civil antes de empezar mis cursos.

Comparando cursos: ¿Cuál vale la pena para qué?

He probado de todo en Hotmart. Hubo un curso básico que me costó lo que una salida al cine con palomitas, pero la verdad se quedó muy corto; era básicamente lo que ya ves en YouTube gratis. En cambio, el curso de automaquillaje avanzado que estoy terminando fue otra historia. Este me costó más o menos lo que dos noches de maquilladora profesional, pero me enseñó a corregir color (usar verde para las rojeces, por ejemplo) antes de poner la base.

Para una cena de cliente rápida, el curso básico me dio tips de 'maquillaje en 10 minutos' que me salvan la vida. Pero para una boda de gala o un evento donde sé que habrá fotógrafos profesionales, las técnicas del avanzado son las que realmente hacen que la piel se vea como de revista sin parecer que traigo una máscara de yeso. Si quieres profundizar en el equipo necesario, te recomiendo echarle un ojo al glosario de brochas de maquillaje, porque la herramienta correcta cambia el acabado de la base por completo.

Mi veredicto final sobre las bases profesionales

Después de meses de prueba y error, desde finales del año pasado hasta principios de este verano, mi tocador se ve muy diferente. Ya no busco el envase más bonito ni la marca que sale en todos los anuncios. Ahora elijo mis productos basándome en la química del ingrediente. Busco el aroma ligeramente químico pero limpio de una base de alta cobertura técnica y me aseguro de que el subtono sea el correcto para mi pH.

Invertir en educación de automaquillaje ha sido, libra por libra, la mejor decisión de presupuesto que he tomado este año. Ya no entro en pánico cuando me sale un granito justo antes de una presentación importante. Simplemente saco mi brocha de punteado, mi base profesional de base agua y aplico lo aprendido. Lograr ese acabado de salón desde mi propio tocador, sin depender de la agenda de nadie más y ahorrándome miles de pesos en el proceso, es una satisfacción que ninguna base de farmacia me pudo dar.