
Estaba en plena cena de gala de la logística aquí en Querétaro, justo cuando servían el plato fuerte, y sentí ese picorcito en el lagrimal. Fui al baño y ahí estaba: el famoso 'ojo de mapache'. Mi delineado caro se había rendido ante el calor del salón antes de que llegara el postre, y yo ahí, frente a los directivos, pareciendo que venía saliendo de un antro a las cinco de la mañana.
Esa noche me harté. Estaba cansada de pagar 500 pesos en el salón cada vez que tenía un compromiso, solo para que el maquillaje no me durara ni tres horas. Así que saqué mi tarjeta y decidí invertir en lo que realmente importa: aprender a hacerlo yo misma. Antes de seguir, un aviso: en este sitio hay enlaces de afiliado. Cuando te matriculas en un curso a través de ellos, yo recibo una comisión sin que a ti te cueste un peso extra. Solo te hablo de lo que yo misma pagué y probé en mis propias carnes (y párpados) antes de salir a una cena de cliente.
De las manchas al delineado que no se mueve
Empecé mi aventura en Hotmart a finales del año pasado, justo antes de las cenas de fin de año. Mi lógica fue simple: si un curso me cuesta lo mismo que dos citas con la maquilladora, y me sirve para toda la vida, ya gané. Pero no todo es miel sobre hojuelas. Al principio me perdía entre tutoriales gratuitos que no explicaban nada sobre el clima semi-desértico de Querétaro, donde la sequedad te cuartea hasta el alma si no sabes sellar bien.

Fue a principios de marzo cuando entendí que la técnica de 45 grados y el sellado importan más que la marca del delineador. Aprendí que existe algo llamado 'tightlining' o delineado invisible, que básicamente es meterle pigmento a la línea de agua superior para que tus pestañas se vean tupidas sin que parezca que traes un kilo de pintura encima. Es ideal para esas técnicas de automaquillaje para mujeres de treinta años ocupadas que solo tenemos quince minutos para arreglarnos antes de una junta.
¿Qué curso elegir según tu evento?
He probado varios y aquí es donde comparo precios como si estuviera en el súper. El Curso de Automaquillaje Avanzado es mi 'canasta básica'. Tiene una calificación de 4.3 en la plataforma y se nota por qué: te lleva por niveles. Si no sabes ni agarrar la brocha, ahí empiezas, y terminas lista para una boda civil. Lo mejor es que recuperas la inversión en tres noches de evento en las que no pisas el salón.
Por otro lado, si lo que buscas es ese acabado de alfombra roja que aguante hasta el amanecer, el curso Maquíllate como artista de Hollywood es el que saqué hace un par de semanas atrás para una boda. Es más 'editorial', un poco más dramático, pero las técnicas de luces y sombras que enseñan son las que hacen que no te veas lavada en las fotos con flash. Eso sí, prepárate porque es más intenso que una cena de cliente normal.

Un punto que casi nadie te dice y que es mi 'ángulo único' después de tanto ensayo y error: los delineadores profesionales a prueba de agua son lo máximo para la duración, pero ojo, requieren desmaquillantes muy agresivos. Si tienes la piel sensible como yo, abusar de ellos te puede dejar los párpados rojos e irritados. Por eso, en los cursos aprendes que a veces es mejor un delineador normal bien sellado con sombra que uno 'waterproof' que te va a costar la salud de la piel.
La prueba de fuego: Calor y durabilidad
Recuerdo una noche calurosa de mayo. Tenía una presentación importante y luego cena. Apliqué lo que aprendí sobre el ángulo de 45 grados para levantar la mirada (el famoso 'cat eye' que a todas nos da miedo). Usé la técnica de sellado que enseñan en el Curso de Maquillaje Profesional. Por cierto, este curso tiene una comisión del 53% para quienes lo recomiendan, lo que te dice que confían mucho en su material, aunque solo tenga una reseña por ahora. Es más técnico, casi para poner tu propia cabina, pero a mí me sirvió para entender la química de los productos.
Llegué a casa a medianoche y el delineado seguía ahí, intacto. No hubo efecto mapache. Esa satisfacción de verte al espejo y saber que te ahorraste la vuelta a la estética y que tú solita lograste ese acabado no tiene precio. Además, Hotmart te da 7 días de garantía mínima, así que si entras y ves que el instructor te cae mal o no le entiendes, pides tu lana de vuelta y ya.

Comparativa de inversión en tu rostro
Si estás dudando en cuál matricularte, piénsalo así: el curso avanzado es para el diario y eventos de chamba. El de estilo Hollywood es para cuando quieres que todos volteen a verte en una boda. Y el profesional es si de plano quieres saber hasta el último secreto de las brochas. Yo empecé por el avanzado y no me arrepiento.
Para lograr ese look de oficina que aguante, te recomiendo echarle un ojo a este artículo sobre maquillaje profesional para reuniones de negocios. Te cambia la jugada por completo cuando dejas de adivinar y empiezas a aplicar técnica real.

Al final del día, ser tu propia maquilladora es como aprender a manejar: al principio te da nervios y sientes que vas a chocar (o a picarte un ojo), pero una vez que le agarras el modo, la libertad de estar lista en veinte minutos para cualquier cena de cliente es impagable. Ya no dependo de si la chica de la estética tiene cita disponible a las 4 de la tarde. Ahora, mi espejo y yo somos el mejor equipo de marketing que tengo. Si estás lista para dejar de gastar en cada evento, te sugiero empezar con el Curso de Automaquillaje Avanzado; es la base que todas necesitamos.