Lo que aprendí tras meses probando cursos de maquillaje profesional online

Lo que aprendí tras meses probando cursos de maquillaje profesional online

Hablemos claro, como lo hacemos en la oficina: una tarde calurosa de esas que solo tenemos en Querétaro, estaba revisando mi agenda de logística y sentí un hueco en el estómago. Tenía tres cenas con clientes importantes la semana siguiente y mi maquilladora de confianza estaba de vacaciones. Fue ahí, entre presupuestos y rutas de transporte, donde me di cuenta de que no podía seguir dependiendo de alguien más para verme lista. Mi tarjeta de crédito ya pedía clemencia de tanto pago por evento.

Antes de entrar en detalles, te cuento que si decides inscribirte en alguno de los cursos que menciono, me llevo una pequeña comisión. Pero ojo, el precio para ti es el mismo y solo te hablo de lo que yo misma pagué con mi tarjeta y terminé a las dos de la mañana practicando frente al espejo. Mi meta siempre fue clara: que el costo del curso se pagara solo al reemplazar un par de noches de maquilladora profesional. Al final del día, esto es una inversión en mi imagen para la chamba, igual que comprar una buena laptop.

La realidad de aprender frente a una pantalla

Mano difuminando sombras de ojos siguiendo un curso online

Empecé este camino una noche de noviembre, un poco por frustración y otro poco por curiosidad. Me metí a Hotmart a buscar opciones y me topé con un mundo de promesas. Lo primero que aprendí es que el curso de maquillaje profesional para uso personal no es solo pintarse los labios; es entender la química de tu propia cara. Aquí en Querétaro, estamos a 1820 metros de altitud. Parece un dato inútil, ¿verdad? Pues no. Esa altitud significa un clima seco que se chupa la hidratación de tu piel y hace que cualquier base se cuartee si no sabes lo que haces.

Uno de mis grandes errores fue pensar que mis brochas de toda la vida, esas que compré en el súper hace mil años, servían para todo. En las clases descubrí que si no tienes las herramientas correctas, las sombras nunca se van a ver como en el video. Por cierto, si te pierdes con tanto término, échale un ojo a este glosario de brochas de maquillaje y para qué sirve cada una, porque entender la diferencia entre una brocha de difuminar y una plana me cambió la vida (y el look).

Recuerdo perfectamente una noche de semana, intentando difuminar una sombra de transición. El olor a rosas del fijador de maquillaje se mezclaba con el olor de mi café ya frío, y yo ahí, frente al aro de luz, dándome cuenta de que por fin estaba entendiendo cómo crear profundidad en el ojo sin parecer que me habían dado un golpe. Es una sensación de control que no te da el pagarle a alguien más.

El factor que nadie te cuenta: La luz de oficina

Aquí es donde entra mi 'momento marketing'. En mi trabajo paso nueve horas bajo luces blancas de oficina, esas que son frías y te sacan hasta los pecados. La mayoría de los cursos te enseñan a maquillarte para una luz de atardecer o de estudio fotográfico, pero fallan épicamente al no explicarte cómo ajustar la colorimetría para la iluminación técnica impredecible de una sala de juntas o un restaurante con luces LED amarillas.

Diferencia de iluminación de oficina y restaurante en el maquillaje

Aprendí que la luz blanca de la oficina altera totalmente el subtono de la base. Si te pasas de naranja, pareces un Oompa-Loompa bajo el fluorescente. Por eso, empecé a aplicar lo que vi en el Curso de Automaquillaje Avanzado, que tiene una calificación de 4.3 en la plataforma y, aunque sus reseñas son pocas, la estructura por niveles es justo lo que necesitaba una asistente de marketing que no tiene tiempo de ir a una academia formal. Este curso se paga solo con lo que te ahorras en dos eventos de noche.

Durante las vacaciones de primavera, dediqué mis mañanas a dominar la técnica del 'baking'. Resulta que para que no se marquen las líneas de expresión (que a los 35 ya asoman), necesitas polvos traslúcidos de granulometría extrafina. Si el grano es gordo, olvídate, vas a parecer una pared vieja. Y ni hablar del primer; si vives en clima seco como el mío, necesitas uno con base de silicona para crear una barrera de humedad. Es pura lógica de materiales, algo que entiendo bien por la logística.

Fracasos reales y victorias de último minuto

No todo fue miel sobre hojuelas. Tuve mi buena dosis de desastres. Intenté hacerme un 'cut crease' para una gala de logística y terminé pareciendo que tenía un moretón justo antes de una reunión clave con proveedores. Me sentí fatal, pero ahí es donde entra la importancia de practicar en 'noches de bajo riesgo', cuando no tienes que salir de casa. El error fue querer saltarme pasos básicos y no respetar los tiempos de secado de los productos.

Pero la revancha llegó hace unas tres semanas, en una boda civil importante. Me puse a prueba con todo lo aprendido: contorno, técnica de ojos ahumados y un sellado que aguantó toda la noche sin cuartearse. Recuerdo el sudor frío en las manos al sostener la brocha biselada para el delineado justo antes de que llegara el transporte por mí. Pero lo logré. Me vi al espejo y pensé: 'Podría haber pagado tres cursos completos con lo que gasté en una sola sesión de maquillaje el año pasado'. Esa es la mejor parte de todo esto.

Kit de maquillaje profesional listo para una boda civil

¿Qué curso elegir según tu agenda?

Si eres como yo y tu prioridad es verte impecable en viajes de negocios o cenas de trabajo, el Curso de Automaquillaje Avanzado es la opción lógica. Te enseña a construir looks desde cero y el módulo de contorno es oro puro para las fotos con flash. Eso sí, el módulo de iluminación se queda un poco corto para eventos de noche cerrada, ahí te toca experimentar por tu cuenta.

Por otro lado, si te interesa algo más artístico o tienes una boda temática, el curso Maquíllate como artista de Hollywood tiene técnicas de luces y sombras brutales para fotos, aunque no es lo más práctico para el diario. Y si de plano sientes que esto es lo tuyo y quieres ver la parte de negocio, el Curso de Maquillaje Profesional tiene la comisión más alta para quien quiera recomendarlo (un 53%), aunque su enfoque es más hacia atender a otros en una cabina que a tu propio rostro.

Conclusiones de una asistente de marketing

Después de estos meses, ya no veo el maquillaje como un gasto de vanidad, sino como una habilidad técnica más en mi CV personal. Tener el control sobre mi propia imagen me ha dado una seguridad en el trabajo que no esperaba. Ya no me estreso si mi maquilladora no tiene cita; simplemente abro mi maletín, pongo mi playlist favorita y confío en lo que aprendí.

Si estás cansada de depender de horarios ajenos y de ver cómo se te va el sueldo en una hora de salón, anímate a probar. Empieza por el Curso de Automaquillaje Avanzado y verás que, con un poco de paciencia y mucha práctica, tú misma puedes ser tu mejor aliada antes de salir por esa puerta. Al final, nadie conoce tu cara y tus ángulos mejor que tú misma.