Lo que aprendí tras meses probando cursos de maquillaje profesional online

Lo que aprendí tras meses probando cursos de automaquillaje profesional online

Pagar a una maquilladora antes de cada cena de cliente sale más caro que matricularte en tres cursos de automaquillaje online completos, y aun así seguimos sacando la tarjeta cada vez que hay evento en la agenda. Yo hice esa cuenta entre reportes de logística y rutas de reparto, y me cayó el veinte: llevaba meses pagando por algo que, con estructura, podía aprender yo misma. No ayuda que Querétaro esté a más de 1800 metros de altura, con un clima seco que se come la hidratación de la piel y cuartea cualquier base mal puesta.

Aclaro algo antes de seguir: si te matriculas en alguno de los cursos que menciono aquí, me llevo una comisión, pero el precio que tú pagas no cambia — y solo hablo de los que pagué yo misma con mi tarjeta, no de nada que me hayan regalado para reseñar. Mi meta desde el principio fue que el curso se pagara solo con dejar de contratar maquilladora un par de veces.

¿De verdad un curso de automaquillaje se paga solo con dejar la maquilladora?

La cuenta que hago es simple: cuento cuántas noches de salón me ahorro sin pagar a nadie, y ahí veo si el curso vale la pena, la misma lógica con la que reviso cualquier gasto grande de la casa. Con dos o tres cenas de cliente ya se cubre la matrícula completa, y todo lo que aprendes después de esa cuenta es ganancia pura. Si quieres ver cómo decidí entre algo pensado para uso personal y algo pensado para trabajar en cabina, ya escribí sobre por qué elegí un curso de maquillaje profesional para uso personal y no uno genérico. Para galas o bodas que solo pasan una vez al año la cuenta cambia — ahí el curso se paga más lento, pero se queda contigo para la boda que sigue y la que sigue después.

Los grupos de Facebook de belleza no resuelven nada

Antes de meterme a un curso con estructura probé preguntar en grupos de Facebook de belleza qué producto o técnica usar, y lo único que saqué fueron treinta opiniones distintas que no se ponían de acuerdo entre ellas. Una comentaba que el corrector iba antes de la base, otra juraba que era al revés, y yo terminé más perdida que al principio. Ese fue el momento en que entendí que necesitaba algo con orden, un curso por niveles, no consejos sueltos de gente que tampoco sabía por qué hacía lo que hacía. Los grupos no son inútiles del todo, aunque ahora yo misma modero uno de maquillaje amateur, pero ahí la diferencia es que hay estructura detrás de lo que se comparte, no nada más opiniones cruzadas de quien pasaba por ahí.

Brochas, contorno y bases: lo básico que sí cambia el resultado

Mano difuminando sombras de ojos en un curso de automaquillaje online

Mi error de principiante fue pensar que las brochas que traía desde hace años, compradas sin pensarlo mucho, servían para todo. No es así: una brocha de difuminar no hace el trabajo de una plana, y hasta que entendí eso mis sombras dejaron de verse como manchas. Si te pierdes con los nombres, este glosario de brochas de maquillaje y para qué sirve cada una me sacó de varias dudas cuando empecé. El contorno tiene su propia curva de aprendizaje, y ahí no ahondo porque ya hay contenido dedicado nada más a eso para quien apenas arranca; elegir bien la base según tu tono e imperfecciones es otro tema que merece su propio espacio y no un párrafo de paso. A veces me choca que varios cursos de Hotmart vendan como revelación algo que no es más que lo básico con otro empaque: contorno con nombre distinto, bases con otra etiqueta, pero bueno, así es el negocio y hay que aprender a distinguir cuál sí trae algo nuevo.

Luz de oficina no es lo mismo que luz de restaurante

Diferencia de iluminación de oficina y restaurante en el maquillaje

Tengo clavada en la cabeza una foto de mis quince años donde salgo con la cara toda rígida y sobreexpuesta porque el salón tenía luces directas justo encima del rincón de fotos, y desde entonces sé que la luz dura no perdona nada, ni en salón de fiestas ni en oficina. Nueve horas bajo fluorescentes blancos sacan hasta las ojeras que no sabías que tenías, y esa misma base que se ve perfecta ahí puede lucir anaranjada en cuanto entras a un restaurante con luces cálidas. La mayoría de los cursos enseñan a maquillarse pensando en luz de estudio o de atardecer, y ahí fue donde empecé a aplicar lo que iba viendo en el Curso de Automaquillaje Avanzado, que va por niveles y no da por hecho que ya sabes algo de entrada.

En mi rincón de la recámara tengo un espejo con un aro de luz de bajo consumo atornillado a la pared, y ese aro es lo más parecido a luz de restaurante que voy a conseguir en casa entre semana. Ni hablar de las fotos con flash del evento, que cambian el resultado otra vez; ese tema da para su propio espacio y no lo resuelvo aquí. También aprendí que si quieres que el maquillaje aguante de la cena al after sin andar retocándote, el sellado pesa tanto como la base misma. Mi vecina Silvia, la del cuarto piso, es la primera en decirme sin filtro si el contorno quedó marcado o el tono no combinó, y esa sinceridad me ha ahorrado más de una salida rara.

¿Sirve si ya tengo párpados caídos o se marcan las líneas de expresión?

Esta es de las preguntas que más veo en el grupo de Facebook de maquillaje amateur donde modero, y la respuesta corta es que sí ayuda, aunque no todos los cursos lo explican igual de bien. Mapear la forma del párpado antes de decidir dónde va la sombra es un tema aparte que merece su propio tutorial completo, así que aquí solo lo dejo apuntado. Lo mismo con los errores que terminan sumando años en vez de restarlos; hay técnicas puntuales para eso y es otro tema que no voy a resolver en un párrafo. Lucila, una de las participantes más activas del grupo, sube cada semana su avance de práctica, y verla progresar de una sesión a otra me convenció de que estas cosas se aprenden con repetición, no nada más viendo un video una vez.

Kit de maquillaje profesional listo para una boda civil de automaquillaje

¿Cuál curso conviene según tu agenda?

Si tu prioridad es verte lista para viajes de negocios o cenas de trabajo entre semana, el Curso de Automaquillaje Avanzado es la opción que más rápido se paga sola, porque el módulo de contorno funciona bien hasta con fotos de flash y no exige media hora extra que no tienes en la mañana. Si en cambio te espera una boda temática o una gala con dress code más dramático, el Maquíllate como artista de Hollywood tiene técnicas de luces y sombras pensadas para ese tipo de noche, aunque no es el curso que recomendaría si lo que necesitas es salir de la oficina directo al evento sin retocar nada. Y si ya te late más el lado de negocio, atender a otras personas en cabina y no nada más tu propia cara, el Curso de Maquillaje Profesional abre esa puerta, aunque el enfoque jala más hacia atender clientas que hacia tus propios eventos. Para las mañanas donde de plano no hay tiempo de nada, el truco no es un curso distinto sino aprender una rutina reducida a lo esencial: base, corrector, algo de rubor y ya, sin meterte al smoky completo entre semana.

Lo que me queda claro después de probar varios cursos

Ya no veo esto como un gasto de vanidad, sino como una herramienta más de trabajo, en la misma categoría que una buena laptop o un curso de Excel. Tener control sobre mi propia imagen me quitó una dependencia que no sabía que me pesaba tanto, porque ya no reviso el calendario de mi maquilladora antes de aceptar una cena de último minuto. Sigo teniendo días en que el delineado me sale chueco de un lado, y eso está bien, porque la meta nunca fue verme como si alguien más me hubiera maquillado, sino verme lista con lo que tengo a la mano. Si andas cansada de organizar tu agenda alrededor de la disponibilidad de otra persona, empieza por el Curso de Automaquillaje Avanzado y ve avanzando por niveles; nadie conoce tu cara ni tus tiempos mejor que tú misma.